Mientras tomamos un café, hablemos de lo que a Dios le agrada…
Agradar a Dios debe ser el propósito
principal en nuestra vida. Cualquier cosa que hagamos para agradarle es un acto
de adoración, pero no se trata de esa adoración que expresamos con nuestros
labios o manos; sino aquella que hacemos con nuestra vida, porque esa adoración
externa resultaría en vano si no van unidas a un cambio y compromiso personal.
¡La verdadera adoración es un estilo de vida! No podemos decir que nuestro corazón agrada a Dios, si nuestro estilo de vida desobedece los mandatos del Señor.
Hoy decide transformar y renovar tu vida, para comprobar La buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. |
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